Beirut

Otra guerra legítima para algunos. Otra masacre sin sentido. ¿Las víctimas? Las de siempre, los civiles. Ni de un bando ni de otro, ni los guerrilleros de Hezbolá, ni los soldados israelíes tienen cifras de muertos ni siquiera cercanas a las de los civiles.

La legitimidad la asume un país que siempre siembra violencia y destrucción, y la va a recoger por generaciones. Un país con respuestas militares desproporcionadas y genocidas, haciendo recordar matanzas de hace pocos lustros (Sabra y Chatila). Un país que por cada casa que tira, por cada metro de muro que levanta, por cada misil “inteligente” (siempre me he preguntado porqué un misil es inteligente), por cada niño muerto, está creando bombas humanas en potencia. Un país que busca matar de hambre a su enemigo. Un país producido por los lobbys sionistas de después de la II Guerra Mundial, y desde entonces amparado por el poder de quitar y poner presidentes en USA. Un país que parece que no busca la solución, y que el conflicto permanente le beneficia así como el desgaste del enemigo. El terrorismo de estado amparado por USA y UK.

Y en el fondo de todo está el deseo de Israel de hacerse con el control del agua, el control de los afluentes del Jordan, el agua, bien escaso en esa zona del mundo. Y para eso no dudan en aplicar la fuerza. Se saltan las sanciones de la ONU bajo el amparo de todos. Y no parece que vaya a acabar…..gobierne quien gobierne. Las urnas legitiman a muchos de los genocidas que han gobernado ese país. Y mientras Europa mira sin hacer nada. ¡Cuanta pasividad!

Creo que no hay que perderse la crónica in situ de una periodista que conoce de sobra el infierno de vivir bajos los bombardeos en Beirut, Maruja Torres. Todos los días en El País ofrece otra visión, la del día a día, la de los supervivientes, las de los que intentan seguir con sus quehaceres a pesar de los bombardeos. He leído bastante de esta columnista, y en uno de sus libros describía su anterior experiencia bajo el fuego en Beirut. Es mejor leerla a ella, que escuchar los rebuznos de otros.

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