¡Vaya semanita! No he parado. Menudo ritmo. Y resulta que todo se puede resumir en:
Todo lo que para mí antes era verde, ahora resulta que es naranja. Y aunque soy bajito, ahora me siento un poco más gigante azul. Menos mal.
¡Qué sinsentido! ¡Necesito el fin de semana, ya!